Cómo hacer un presupuesto mensual, paso a paso
Aprende a montar tu presupuesto mensual en siete pasos: ingresos reales, gastos fijos, gastos variables, ahorro y límites por categoría.
Un presupuesto mensual es un plan sencillo: decides de antemano cuánto dinero va a cada cosa para que el final del mes no te sorprenda. No es una prohibición ni una hoja de cálculo imposible. Es una conversación contigo mismo, con números, sobre qué te importa y cuánto cuesta.
Esta guía te lleva de cero a un presupuesto que puedas mantener. Solo necesitas tus movimientos de los últimos meses (el extracto del banco o lo que hayas apuntado) y media hora tranquila. El método sigue la lógica de las iniciativas de educación financiera, como la del Banco de España: identificar tus ingresos y tus gastos, clasificarlos y revisar el resultado de forma periódica.
Qué es un presupuesto y qué no es
Un presupuesto compara dos cosas: lo que entra y lo que sale. Si sale más de lo que entra, hay que ajustar. Si entra más de lo que sale, hay margen para ahorrar o para algún capricho sin culpa. Según el Banco de España, elaborarlo sirve para conocer tus ingresos y gastos en un periodo, controlar lo que gastas, planificar mediante el ahorro los gastos futuros y tomar decisiones con información.
Lo que no es: un castigo, un propósito de «gastar lo mínimo» ni una previsión perfecta. Los gastos reales nunca coinciden al céntimo con los previstos, y no pasa nada. El valor del presupuesto está en que mirarlo cada semana te hace tomar decisiones a tiempo, no cuando ya no queda margen.
Paso 1: reúne tus datos de los últimos meses
Antes de planificar, mira lo que ha pasado de verdad. Recoge de dos o tres meses atrás todo lo que entró y todo lo que salió. Cuantos más meses, mejor, porque hay gastos que no aparecen todos los meses: un seguro anual, una revisión del coche, un regalo de cumpleaños.
La memoria suele quedarse corta con los gastos pequeños y frecuentes, así que los datos reales te dan una base más sólida que tu intuición. Si todavía no has apuntado nada, no te bloquees: empieza con el último mes y ve completando.
En Eurify puedes escribir cada movimiento con una frase corta, por ejemplo «mercadona 32,40 ayer» o «nómina 1400». La app reconoce el importe y la fecha, propone una categoría y te enseña una vista previa antes de guardar; si no reconoce la categoría, te pide que la elijas.
Paso 2: calcula lo que ingresas de verdad
Apunta solo lo que llega a tu cuenta, no lo que figura en un contrato o en una oferta. Los ingresos pueden ser fijos, como una nómina, o variables, como horas extra, trabajos puntuales o comisiones.
Si tus ingresos varían, una opción prudente es tomar como base el mes más bajo de los últimos y tratar el resto como un extra. Así tu presupuesto aguanta los meses flojos, y los meses buenos se convierten en una sorpresa agradable en lugar de dinero que ya estabas contando.
Paso 3: lista tus gastos fijos
Los gastos fijos son los que se repiten con un importe casi igual: alquiler o hipoteca, internet, teléfono, suscripciones, seguros, transporte mensual. El Banco de España los llama «fijos comprometidos» cuando no puedes prescindir de ellos a corto plazo, como el pago de la vivienda. Son los más fáciles de planificar y los primeros que conviene mirar con lupa: un fijo pequeño que ya no usas cuesta dinero cada mes.
Haz una lista y suma. Si algún gasto es anual o trimestral, divídelo entre los meses para tener una cuota mensual de referencia. Un seguro de 360 euros al año, por ejemplo, son 30 euros al mes que conviene ir apartando.
Para no olvidarte de ninguno, en Eurify puedes darlos de alta como gastos recurrentes: eliges el importe, la categoría y si se repiten cada semana, cada mes o cada año, y la app los apunta cuando toca.
Paso 4: estima los gastos variables
Los variables son los que cambian cada mes: compra del supermercado, ocio, ropa, restaurantes, gasolina, regalos. Aquí es donde más ayuda mirar los meses anteriores. Agrúpalos por categorías (comida, transporte, ocio, hogar, salud…) y calcula una media. Esa media es tu punto de partida, no una condena. Luego decides qué categorías quieres mantener, cuáles recortar y cuáles son prioridad.
Ejemplo ilustrativo, con números inventados: si en los últimos tres meses gastaste 310, 280 y 340 euros en comida, la media es 310. Puedes fijar 300 como objetivo del próximo mes y ver cómo te va.
Paso 5: decide cuánto quieres ahorrar
Un error muy común es ahorrar «lo que sobre». Casi nunca sobra nada. Mejor al revés: decide una cantidad de ahorro y trátala como si fuera un gasto fijo más, el primer día del mes si puedes.
No hace falta que sea mucho. Una cantidad pequeña que mantienes cada mes pesa más que una grande que abandonas en el segundo mes. Si ahora mismo no puedes ahorrar, el objetivo del primer presupuesto puede ser simplemente llegar al final del mes sin números rojos. Es un buen comienzo.
Paso 6: pon un límite a cada categoría
Con los ingresos, los fijos y el ahorro claros, lo que queda se reparte entre las categorías variables. Asigna a cada una un límite mensual realista y comprueba que la suma de todo (fijos, variables y ahorro) no supera tus ingresos.
Ejemplo ilustrativo, con cifras inventadas. Con unos ingresos de 1.800 euros al mes, el reparto podría ser:
- Gastos fijos: 805 euros (alquiler 600, suministros 90, internet y móvil 45, seguro anual repartido 30 y transporte 40).
- Gastos variables: 795 euros (comida 340, ocio 160, ropa y cuidado personal 120, regalos y otros 75 e imprevistos 100).
- Ahorro: 200 euros.
La suma es 1.800 euros: no queda nada sin asignar y tampoco se asigna más de lo que entra.
Si en tu caso no cuadra, tienes tres palancas: subir ingresos, bajar algún fijo o recortar variables. Empieza por donde menos te duela. Recortar un 10 % de ocio suele ser más llevadero que cambiar de vivienda.
En Eurify, la pantalla de Presupuestos te deja poner un límite mensual a cada categoría de gasto y te enseña cuánto llevas gastado frente a ese límite. Así ves de un vistazo en qué categorías vas bien y en cuáles te acercas al tope.
Paso 7: revisa a mitad de mes y al final
Un presupuesto que se hace una vez y no se mira no sirve. Reserva cinco minutos a mitad de mes para comprobar cómo vas y otros diez a final de mes para cerrar. Pregúntate:
- ¿En qué categorías me he pasado y por qué? ¿Fue algo puntual o el límite era poco realista?
- ¿Qué gasto me ha sorprendido?
- ¿Qué ajusto para el mes que viene?
El resumen del mes en Eurify muestra el balance, el gasto por categorías y una comparación con el mes anterior, que es justo lo que necesitas para esta revisión.
Errores habituales
- Ser demasiado estricto. Un presupuesto sin margen para imprevistos y caprichos se abandona en dos semanas. Deja un colchón para lo inesperado.
- Olvidar los gastos que no son mensuales. Seguros, impuestos, vacaciones, regalos. Repártelos entre los meses.
- No apuntar los gastos pequeños. Un café aquí y un snack allá parecen poco, pero suman. Apuntarlos tarda segundos.
- Compararte con el presupuesto de otra persona. Tu presupuesto depende de tus ingresos, tu ciudad, tu familia y tus prioridades.
- Rendirte tras un mal mes. Un mes en el que no sale es información, no un fracaso. Ajusta y sigue.
En resumen
- Mira lo que ha pasado en los últimos meses.
- Calcula tus ingresos reales, tomando como base el mes más bajo si varían.
- Suma tus gastos fijos, repartiendo los anuales entre los meses.
- Estima los variables a partir de la media de meses anteriores.
- Decide primero cuánto ahorras.
- Reparte lo que queda con un límite por categoría.
- Revisa a mitad y a final de mes, y ajusta.
No necesitas que el primer presupuesto sea perfecto. Necesitas que exista, que lo mires y que lo vayas afinando mes a mes.
Fuentes
Aviso. Este contenido es informativo y de carácter general. No es asesoramiento financiero, fiscal ni legal, y no tiene en cuenta tu situación personal. Si tienes dudas sobre una decisión concreta, consulta con un profesional.